Archivo de la categoría: Testimonios

Haz tu propio jabon corporal con glicerina vegetal y miel de abejas

Una vez que te encuentras maravillado por las ventajas de la vida natural buscarás eliminar los productos químicos en artículos de uso diario. Sabrás ya que las trazas contaminantes de metales pesados y petróleo que contienen, pueden causar problemas graves de salud al cabo de muchos años.

Uno de los productos de más alto impacto y mayor consumo es el jabón de baño. Ha sido elaborado a través de la historia con insumos de origen animal, vegetal, y últimamente con petróleo. En el caso vegetal que proponemos, la glicerina se obtiene normalmente de aceite de coco o de ricino, cuando se separan los componentes de un jabón original que se saponifica, es decir cuando adquiere por química natural, la cualidad que buscamos de desengrasar, limpiar, y en el caso del jabón diario, restablecer el PH natural de la piel y humectarla.

Ingredientes:

  • 500 gr de glicerina vegetal
  • 2 cucharadas de miel pura de abejas

Procedimiento: Coloca la glicerina en Baño María (una cacerola dentro de otra que contiene agua y va directamente sobre el fuego). Vigila la temperatura de modo que no pase de los 80 grados como máximo y jamás llegue a hervir. No muevas mucho la mezcla para evitar burbujas de aire que puedan dañar tu delicado jabón. Cuando la glicerina se haya derretido por completo añade la miel de abejas y mezcla con cuchara de madera suavemente hasta que se diluya.

Coloca inmediatamente en moldes de silicon y deja reposar durante media hora.

Desmolda y empaqueta con film para evitar que pierda humedad o que la absorva del ambiente.

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Por qué usar Angelina de rosas, y no seda plástica sobre tu rostro

En este momento crítico por el uso de químicos en productos de uso diario, preocupa que aún la conciencia no llegue a ver que la salud de la piel es un indicativo claro de lo que nos está pasando. Una querida amiga me pidió opinión sobre cierta crema elaborada con amor, según datos de la linda caja marquetera llena de flores.

Fui directo al grano, es decir a ver los ingredientes y constaté la realidad: no hay amor en ningún lado de la industria cosmética química. Eso que pones en tu piel solo es seda plástica con la suave textura del propylen-glycol. Quiere decir que sin petróleo no se podría hacer un compuesto similar, conté más de veinte sustancias sintetizadas incluyendo cloro y úrea, que a diario le llevas al órgano más grande de tu cuerpo amiga, cuando usas este veneno.

La mala noticia es que esa crema china o coreana de baba de no se qué, es la gran estafa que te tapará lo poros tarde o temprano causando quién sabe cuantos daños por exposición al sol. ¡Ojo con el melanoma!, y ojo con las soluciones de los médicos que recetan corticoides, raspados y cirugías como solución.

La buena noticia es que puedes cuidar tu piel con una crema de cera de abejas, como si fueras una emperatriz egipcia, según datos de Galeno. Esa crema es tan suave y blanca como la nieve, con una textura deliciosa lograda por alquimia con rosas, bálsamo del Perú, aceite de almendras dulces y bórax mineral de una laguna. Se llama Angelina y la hacía mi abuela, podrías hacerla tú misma o usar la nuestra.

Mira la lista y cuéntame si esta crema para la piel “hecha con amor” por Armonía S.A es orgánica. Abre los ojos amiga, el cuerpo de la humanidad no aguanta más.

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Aromaterapia con plantas medicinales: el incienso de tomillo

El incienso de tomillo es un delicioso remedio de aromaterapia para limpiar las energías y recuperar la salud.

incienso de tomillo

Un atado de tomillo fresco elaborado con hilo de algodón. Cuelga el atado desde los tallos en un lugar fresco y oscuro durante un mes. Cuando esté bien seco prende desde la punta de hojas y llévalo por todos los rincones con la voluntad de purificar las energías de la casa y sus habitantes, sopla en cada esquina. Si el atado está bien compacto, se quemará suavemente.

 

 

 

 

Las abuelas y su piel maravillosa

Mi bella madre, Martha Elvira, vivió hasta los 81 años y tuvo una piel maravillosa, al igual que mi tía Carmelita y la abuela Angelina. Desde bebés usaron cremas y pomadas de cera virgen de abejas, agua de rosas y geranio malva en distintas proporciones. Por ejemplo, no es igual una crema facial que una pomada para el bebé. La primera tiene mucha agua floral, se deshace sobre la piel y la impregna de la suave capa orgánica de la cera. Es humectante, hidrata el rostro que se nutre del aceite esencial de geranio malva. La pomada en cambio tiene muy poca agua, casi es pura cera de abejas y se acerca mucho a la fórmula del Cerato de Galeno, aquel famoso médico que curaba todos los males de la piel con cera virgen, allá en el siglo XII de nuestra era. “Todo es cuestión de proporciones cuando los ingredientes son puros”, aseguraba en un tratado de medicina que bien vale la pena consultar.

Así pues, con una sola crema, las abuelas tenían una piel maravillosa. No necesitaban un demaquillante fuera de la misma crema esparcida sobre el rostro y luego retirada con un paño, toallita o pañuelo. No había crema para el contorno de ojos,  una de día y otra de noche, un bloqueador solar más allá del filtro SPF15 de la versátil cera. No usaban otro tónico que el agua de rosas y en última instancia el agua de lluvia, la mejor  y destilada al %100 desde el mismo cielo, además totalmente gratuita.

Las abuelas sabían y hacían con sus manos una mascarilla de agua de lluvia o agua de rosas y avena como exfoliante, nos ponían de bebés solo la pomada mágica para curar todo mal, desde salpullidos y granitos hasta la dermatitis del pañal. Nos lavaban la carita con agua destilada, es decir… la que envía el Gran Espíritu. Así eran y por eso las debemos recordar más a menudo y confiar en la más anciana, seguramente conocía mágicos secretos orgánicos que podemos aprender.

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¿Los bebés nacen con sensibilidad química?

El contacto con madres y bebés nos ha mostrado que muchos, casi todos en realidad tienen problemas dermatológicos como alergias, dermatitis atópica, excemas y diversas alteraciones en la piel, ese órgano que nos aisla y a la vez nos conecta con lo que está más allá de nosotros.

Estamos seguros de que las personas actualmente desarrollamos desde el nacimiento y por traspaso de los padres, una sensibilidad química en la piel que nos deja indefensos frente al bombardeo de la industria con pequeñas dosis de todo tipo de componentes “permitidos” por la lista INCI, aprobada para las empresas que elaboran productos de uso diario, pero no para la gente que los usa.

Así pues, shampoo, cremas, pasta dental, talcos, sprays anti-ácaros, desinfectantes, jabones, lociones, repelentes, y un largo etcétera, tienen microdosis de todo tipo de plásticos “como la seda”, disrruptores hormonales, parabenos que se alojan en las mamas, conservantes y ácidos.

Al parecer los bebés dicen ¡basta!  y los padres deberían escuchar. Muchos ya no toleran ni un solo miligramo más de veneno y tienen razón. Les asiste el derecho de manifestarse. Cómo es posible que prácticamente todos los papás y mamás urbanos tengan un dermatólogo de cabecera que receta y receta más de lo mismo, es decir químicos sintetizados en laboratorio, vitaminas en polvo y medicamentos de la industria farmacéutica.

La pregunta obvia es, ¿hay algún otro camino que no sea volver a la vida natural y orgánica?

Hace apenas cien años las personas fabricábamos nuestro propio jabón, hacíamos repelentes, cremas y pomadas de todo tipo, sabíamos cuidarnos en familia y éramos solidarios con las necesidades de los demás en relación a la salud. Cierto es que la familia actual vive de otra manera y prácticamente todas las mujeres y hombres trabajamos desde muy jóvenes hasta bien avanzada edad. Así pues, la vida moderna se impone pero las necesidades humanas de sobrevivencia de la especie también, y anuncian el peligro a través de la enfermedad de la piel, en este caso.

Muy sencillo como decir ni un día más puede resultar, en medio de la vida moderna, tomar la decisión de dejar los químicos de uso diario y cambiarse a un estilo de vida orgánico. Las nuevas generaciones no solamente lo agradecerán sino que crecerán sanas para enfrentar los enormes desafíos del futuro.

Recomendamos sinceramente usar cremas y pomadas de cera virgen de abejas que no contienen otros aglutinantes, conservantes y colorantes que ella misma. Recuerde el lector que este milagro orgánico puede resistir el paso de los años, a veces miles sin dañar su composición química; y recuerde también, por favor, que las abejas se encuentran entre las especies condenadas a la sexta extinción masiva del planeta dentro de la cual también está la humanidad si no cambia el rumbo.

No son buenas noticias desgraciadamente, pero hay excelentes a la vuelta de la esquina orgánica. Niños que superan poco a poco el autismo comiendo sin químicos en los alimentos, bebés que se curan de todas las alergias con un estilo de vida natural y  orgánico, personas que cuidan de otras con buenos consejos en lugar de nuevos productos de la industria; también hay cada vez más productores orgánicos responsables que apoyan esta transición hacia una era sin químicos. Ese tiempo se ve llegar con estos nuevos bebés sanos, que se resisten a tomar más dosis de derivados del petróleo en la piel, ese órgano que dice ¡basta! y se comunica con quienes pueden escuchar.

 

Ariela, nuestra bebé Carmelita cumplió un año

Hace un año publiqué un post sobre el nacimiento de Ariela, la bebita de Aromaterapia Mágica, que ha usado Carmelita desde el primer día hasta hoy. Siempre tiene su piel muy sana, se liberó de los compuestos que contienen prácticamente todas las cremas para bebés como óxido de zinc, propilen glicol, aceites minerales, parabenos, y otros conservantes sintetizados que son cancerígenos comprobados. Solamente la cera virgen de abejas puede proteger su piel de la humedad durante más tiempo haciendo que respire, el agua floral la hidrata y el geranio malva calma cualquier pequeña irritación. Su mamá nos ha contado que cuando tiene alguna erupción menor en otra parte del cuerpo también usa una pequeña dosis de pomada Martha Elvira. ¡Gracias Ariela por ser tan bella!

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Pomada regeneradora, con la fórmula de Galeno y la magia de las abuelas

En las ferias orgánicas, participamos con aceites esenciales, cremas y pomadas para toda familia en un hermoso contacto con la gente. Nos encanta ayudar a las personas con nuestra pomada ‘Martha Elvira’ extra-hidratante y regeneradora que cura las llagas, los excemas y alivia la psoriasis y dermatitis atópica. Siempre preguntan por qué se llama así y respondo que la pomada lleva el nombre de mi madre, quién curaba con su ‘magia’. Les aseguro que entenderán enseguida el por qué al usarla; ya que muy poca cantidad tiene el efecto del antiguo cerato de Galeno: un alivio inmediato para la piel dolorida y lastimada. Tiene además el toque genial de mi madre que la enriqueció con sangre de drago y propóleo. La pomada se hizo en casa exclusivamente y mi primer intento de sacarla a la luz hace quince años resultó inviable por su elevado costo. Sin embargo, ahora en Ecuador hay productos de primera calidad para la elaboración de  pomadas y podemos alcanzar el objetivo de ofrecerlas para curar o aliviar a mucha gente de manera totalmente natural, sin efectos secundarios.

feria con productos de la finca